Money Monster o el tiro por la culata de Foster

Hoy vengo a hablar de Money Monster, la última película de Julia Roberts y George Clooney bajo la dirección de una Jodie Foster que ha sido alabada en las revistas y criticada en la prensa -no sin razón-. Partimos de la base de que no es ninguna proeza que un actor o actriz decida dejar de lado el protagonismo directo para pasar a la mayor responsabilidad (también directa) para con una película: su dirección. Pero Jodie Foster no logra atender del todo a esa responsabilidad, dirigiendo una película donde tan bien podrían haber las dos estrellas protagonistas como cualquier otro.

Sinopsis: Lee Gates (George Clooney), un famoso presentador de televisión, es también uno de los principales gurús de Wall Street. Pero cuando el joven Kyle Budwell (Jack O’Connell), siguiendo sus consejos, pierde todo el dinero de su familia, decide secuestrar a Gates durante la emisión en directo de su programa. (FILMAFFINITY)

george-clooney-money-monster-bailando

Pero bien, desmenucémosla:

Si la trama no está mal, ¿qué le ocurre a Money Monster? 

  • La forma en la que está dirigida, inclusive la música y los supuestos “golpes fuertes” del guión me parecen una horterada made in Chappie (de la que ya hablaré más adelante en “Películas emotivas que en realidad son horteras”).

  • El guión: insulso, plagado de supuestos in crescendos que son en realidad un momento de tensión que precede al “Joder, mi dinero, joder, hostia puta”. Se intenta, en realidad, que te identifiques con la rabia y el sentimiento de injusticia del protagonista, pero no llegas a empatizar por varias razones: Desde el principio sabes lo que ocurre (o yo al menos, eché mis cuentas), y falla muchísimo el hecho de que desde el plató no se dieran explicaciones claras, o más esquemáticas, que el público pudiera identificar como propias para entender o unirse a la indignación.

  • El momento “final” está tan mal resuelto que ocurre sin que te des cuenta, ¿cómo puede ser que no me estires un poco más ése momento, Jodie? Tampoco pido que me hagas un Mel Gibson (véase el final de ‘Braveheart’) pero un poco de por favor no vendría mal.

  • Si pretendes plasmar la obscena corrupción en Wall Street, lo mejor que puedes hacer, Jodie, es hacerlo con la indignación que debería producirte: Money Monster, lejos de transmitirlo, va dando bandazos entre lo cómico y la tensión made in thriller de Antena 3 por la tarde.

 

Nota: 3’5 (sobre 10) 😩

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